Blog de Javier Merchán. Ríete tú de las fake news de Donald Trump. Me invento todos los contenidos, pero no espero que nadie se los crea.
Escribo sobre cosas importantes sin tomármelas en serio.
¿Habéis recibido alguna vez un mensaje de WhatsApp de alguien que no conocéis? ¿Nunca? Un chico me había conocido en una discoteca y quería volver a verme. Le había dicho que me llamaba Susan. Y ahí le tenías, buscando a Susan desesperadamente. Estuve a punto de llamarle y quedar. Pero resulta que nos habíamos visto en un garito de Houston. Claro, ahí teníamos un problema. Típico de Houston. El caso es que, como ya sabéis, yo no me llamo Susan y nunca he estado allí (eso no lo sabíais). Así que tuve que declinar la oferta. En otra ocasión me escribieron para comprarme un reloj. Que yo al mío le tengo mucho cariño, pero es que me ofrecían 10.000 francos suizos. Lástima que no tengo ningún Rolex a la venta. Otros me escriben para cambiarme de compañía. Con lo que me gusta a mí la compañía que tengo. Que no les cambio por nada del mundo. Buena gente, amigos de sus amigos y siempre están ahí. O aquí. Según el momento. Ya me entendéis. Pero esta semana, me pasó una cosa notable. He
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Resumen de lo más mejor y lo menos mejor
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320 posts dan para mucho. Son más de 6 años escribiendo “tontás”. Algunas cosas graciosas, otras sin puñetera gracia, pero siempre he intentado pasármelo bien y sacaros una sonrisa.
Y ahora, tras unos momentos gominola, vamos con el post 321. Muchas series, cuando se quedan sin ideas, hacen una macedonia con los momentos más divertidos. Ponen un sonido de arpa y ponen a un personaje a recordar cosas. Como ando corto de presupuesto, sólo pongo el sonido.
No es que me haya quedado sin ideas. Tenemos un país, y un mundo en general, que es una fuente constante de noticias que superan a la ficción. Realidad 10, ficción 1. Podría haber escrito sobre los “nuevos” políticos. O sobre el crucero de “ex-pertos” que van a demostrar que la tierra es plana. O algún post sobre salud y ganar esos kilos que has perdido en Navidades. ¿O era perder navidades ganando kilos?
El caso es que ideas tenía, pero he pensado que podía hacer un “grites jits” o recopilación de lo más mejor. Pero también he pensado que podía ser original y poneos lo que menos, o ni siquiera habéis leído y ya de paso, le echáis un ojo.
Carta de un señor mayor a los millenials
Realmente lo titulé “La generación gominola o estos chicos no aguantan ná”. Ya seréis mayores y os sorprenderéis diciendo que los jóvenes de vuestra época son unos lilas y unos blandos. Señores quejándose de que los jóvenes no paran de quejarse. Que lo nuestro sí era pasar frío, o calor, o hambre, o que aquí no había playa, ni siquiera en los lugares de playa. Una versión moderna del “hijo mío, antes todo esto era campo, pero claro, ¿Tú que sabrás del campo?
Manolo no encontró su carro, pero tuvo suerte con el Bombo
Eran diferentes Manolos, pero parece ser que les une la afición de perder cosas. A Manolo Escobar sólo le faltó pone en twitter o en Facebook que le habían levantado el carro. Probablemente porque era otra época. Pero Manolo el del Bombo sí que tuvo más suerte y lo encontró. Y parece ser que os gustó mucho y ha sido uno de los posts más leídos. Probablemente el título “Sí, sí, sí, el bombo ya está aquí” hiciera a más de uno pensar que estábamos hablando de otro bombo y estuvieran buscando formas de deshacerte del bombo. De otro, con el que Manolo no tuviera nada que ver.
Mecachis en los móviles
Lo de meterse con los dispositivos móviles es muy de señor mayor. Yo incluso los “maldecí”, o les hice una “maldicción”. Y es que nos pasamos todo el día con el teléfono, a todas horas con el trasto en la mano (seguimos hablando del móvil). Seguro que una de las resoluciones de este año es pasar menos tiempo pegado al móvil. Pues ya sabes, pégate un baño y sal a dar una vuelta. Por este orden. No vaya a ser que…
Más miedo que una carta de hacienda
Pocas cosas son más terroríficas que una carta de hacienda o “Jalogüín”. Pues se me ocurrieron algunas y las tenéis en el tercer post más leído de la historia del Cigarrito. Se me pudieron pasar algunas como encontrarte a los de la Tuna en un callejón oscuro… y que además, canten.
No te enteras Contreras o Empanados por el Mundo
Seguro que conocéis a gente que está más “pallá que pacá”, más distraída que la mirada del Dioni. Siempre me han parecido personas fascinantes. Y hay más de las que puedas creer. Todos podríamos estar empanados sin fronteras.
Kevin Costner de Jesús o el arte de poner nombres
No es fácil nombrar a las cosas por su nombre. Ni nombrar a las cosas en general. Con la de nombres bonitos que hay por el mundo hay padres que se empeñan en joder la vida a sus retoños. Por cierto, que retoño tampoco es una palabra muy bonita que se diga. ¿Quién pone los nombres a las cosas?
Tatuado me siento seguro
Era a tu lado, pero estoy convencido que me dejarán hacer el cambio a la canción. Al fin y al cabo debemos quedar pocas personas sin tatuajes por el mundo. Y no es ni malo ni bueno, es lo que es. Todo lo que siempre quisiste saber sobre los tatuajes, lo tendrás que buscar en otro sitio, pero si quieres leer el post….
Y por último, el primero
Probablemente por que ya lleva un tiempo publicado lo habéis leído más gente. En el post de ¡mayo de 2012! os explico por qué el post se llama Un Cigarrito y a la Cama. Y eso que ya ni siquiera fumo. Aunque me sigo yendo a la cama.
A mucha distancia quedan el resto de post y sobre todo estos pobres que tienen menos éxito que el peluquero de Trump. Pero también necesitan cariño. Aquí están los menos leídos… y no, no cuento a Belén Esteban, que también es poco leída pero no es culpa mía.
No es buena idea recomendar que no se use el móvil
Lo reconozco, no fue buena idea lo de que no se utilizar el móvil en las navidades. A lo mejor sí me hicisteis caso y leíais el post con el móvil y por eso no lo habéis visto. Estoy convencido de que le vas a dar una oportunidad a este post. Si no funciona con este gatito, es que no tienes corazón.
Noticias que se repiten
También a finales de 2018 se me ocurrió que podría recopilar esas noticias que se repiten repetitivamente. Que en invierno hace frío, las rebajas y el Blas Fraile, que hace poco no era ni conocido y ahora está en todas partes. Te lo explico en El Día de la Marmota.
Si yo fuera rico
Debe ser que estáis todos forrados y no os hacen falta consejos para cuándo tengáis dinero. O puede ser que seguís sin ser ricos y para qué cojones necesitáis saber qué hacer con el dinero que no tenéis. Sea lo que sea, yo me guardaría los consejos por si alguna vez os toca la lotería, el euromillón o trabajáis muy duro y os hacéis ricos.
No os veo muy “fanses” de los Villancicos
Y yo creyendo que os iba a gustar saber quién era la marimorena y por qué bebían los peces. Es cierto que dejo más dudas que certezas y que no tengo muy claro cuántas campanas sobre campanas y sobre campana una hay, o por qué no tocaba el tamborilero en otro sitio… ¡Que había un recién nacido!
Parece ser que no os sorprendió lo que pasó después
Es muy probable que estéis hartos de sorpresas y de que pinchéis en noticias que parecían que sí y luego no… Mi intención era que conocierais cómo sería la historia si ya hubiera existido el clickbait. Te prometo que te sorprenderá… Ya lo he vuelto a hacer.
Y hasta aquí hemos llegado con lo mejor y lo peor del Cigarrito. Daros las gracias a todos por seguir ahí y si en algún momento no os he hecho reír intentaré esforzarme para hacer las cosas mejor…. Esta frase me suena…
A veces, cuando me pongo a pensar sobre qué escribir en el blog, se me ocurren muchas cosas. Luego me doy cuenta de que alguien ya ha escrito sobre ello, y el cabrón o cabrona lo ha hecho mejor. Otras veces tengo una idea y cuando llevo un buen rato escribiendo, me digo “pero si de esto ya he hecho un post”. Y otras veces, directamente no pienso. Esta vez voy a escribir sobre cosas que ya se han escrito. Pero vamos a hacerlo de otra manera. Y os explico por qué. Pues “resultadeque” estaba leyendo una crítica de una película y no terminé de entender si me estaban recomendando verla, si era muy mala, o me comprara un Opel Corsa. No comprendí nada. Yo creo que los críticos de cine, como escriben a oscuras en la sala de cine, pues luego no entienden lo que han puesto y tienen que inventar, y de ahí lo de “la levedad inescrutable del personaje tiene connotaciones que nos recuerdan el sufrimiento crónico de la sociedad en un ambiente que recela de todo…” Y ahí estás tú l
Esta semana no me voy a meter con las cosas religiosas, a pesar del título (y de que a veces te ponen las cosas a huevo). Aunque los que pintan algo en la iglesia (no me refiero a la señora que hizo el garabato en Borja), se metan en las cosas de los demás, no lo voy a hacer yo. No hagas a los demás que te hagan como yo quiero al prójimo… (Creo que es algo parecido, pero es que ese día me cambié a Ética y me perdí la clase de “Reli”). Esta semana os quería hablar sobre los nombres. Pero no el nombre del padre o del hijo (de verdad que hay nombres de hijos que son para matar al padre y para que le dé un ataque al Espíritu Santo. No tenéis más que pensar en algún Kevin Costner de Jesús, “Yosuas” y Samantas). Hablaremos de los nombres comunes. Hay padres hijos de… Porque vamos a ver ¿Quién pone el nombre de las cosas? A los animales, a las flores, a las ciudades… ¿Dónde está el responsable? ¿Con quién hay que hablar para que se ponga orden? ¿Y qué es este sindiós de
¿Habéis recibido alguna vez un mensaje de WhatsApp de alguien que no conocéis? ¿Nunca? Un chico me había conocido en una discoteca y quería volver a verme. Le había dicho que me llamaba Susan. Y ahí le tenías, buscando a Susan desesperadamente. Estuve a punto de llamarle y quedar. Pero resulta que nos habíamos visto en un garito de Houston. Claro, ahí teníamos un problema. Típico de Houston. El caso es que, como ya sabéis, yo no me llamo Susan y nunca he estado allí (eso no lo sabíais). Así que tuve que declinar la oferta. En otra ocasión me escribieron para comprarme un reloj. Que yo al mío le tengo mucho cariño, pero es que me ofrecían 10.000 francos suizos. Lástima que no tengo ningún Rolex a la venta. Otros me escriben para cambiarme de compañía. Con lo que me gusta a mí la compañía que tengo. Que no les cambio por nada del mundo. Buena gente, amigos de sus amigos y siempre están ahí. O aquí. Según el momento. Ya me entendéis. Pero esta semana, me pasó una cosa notable. He
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