Blog de Javier Merchán. Ríete tú de las fake news de Donald Trump. Me invento todos los contenidos, pero no espero que nadie se los crea.
Escribo sobre cosas importantes sin tomármelas en serio.
¿Habéis recibido alguna vez un mensaje de WhatsApp de alguien que no conocéis? ¿Nunca? Un chico me había conocido en una discoteca y quería volver a verme. Le había dicho que me llamaba Susan. Y ahí le tenías, buscando a Susan desesperadamente. Estuve a punto de llamarle y quedar. Pero resulta que nos habíamos visto en un garito de Houston. Claro, ahí teníamos un problema. Típico de Houston. El caso es que, como ya sabéis, yo no me llamo Susan y nunca he estado allí (eso no lo sabíais). Así que tuve que declinar la oferta. En otra ocasión me escribieron para comprarme un reloj. Que yo al mío le tengo mucho cariño, pero es que me ofrecían 10.000 francos suizos. Lástima que no tengo ningún Rolex a la venta. Otros me escriben para cambiarme de compañía. Con lo que me gusta a mí la compañía que tengo. Que no les cambio por nada del mundo. Buena gente, amigos de sus amigos y siempre están ahí. O aquí. Según el momento. Ya me entendéis. Pero esta semana, me pasó una cosa notable. He ...
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La generación gominola o estos chicos no aguantan ná
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Los jóvenes de ahora no aguantan nada. Son muy
blandos. Cuando yo era joven… Y detrás de estas tres frases prepárate para
escuchar toda clase de exageraciones variadas.
Aunque esto no es nuevo. Va pasando de generación en generación.
Ya lo decía Aristó…. ¿O era Platon? Bueno, algún
señor con barbas, túnica y sandalias que decían cosas que te hacían
pensar.¿Te imaginas a Rajoy de esa
guisa diciendo cosas que hacen pensar? El caso es que…
Como ya tengo una edad en la que puedo decir eso
de que la juventud de ahora …. (inserte cualquier queja en la línea de puntos),
yo también voy a aportar mis reflexiones.
Vamos allá
¿Calor?
Tú no sabes qué es el calor…
En mi época sí que hacía calor, y no ahora, que
estáis todo el día con el aire acondicionado puesto, que os vais a cargar la
capa del planeta, y el ozono y los agujeros negros. Hasta 200 grados
centrífugos había en agosto. En julio hacía un poco más de fresco y dormíamos a
40 grados por la noche. ¡Eso era calor! Y no había ventiladores ni nada. Nos
turnábamos para soplarnos unos a otros. Dejábamos todas las puertas y ventanas
abiertas por la noche. Ahora no se puede porque está todo fatal y te roban
hasta la corriente… Y es que antes sí que había seguridad.
Antes
sí que pasábamos frio
El calor pase, ¿pero el frío? Los inviernos era
como vivir en la zona de congelados del Carrefour. En verano, cuando vas en
chanclas y pantalón corto. Así todo el año. Que había que dormir con 20 mantas.
Los “enrredones” no se habían inventado. Los gansos no se dejaban quitar las
plumas. Y es que los gansos de ahora son mucho más generosos. El caso es que
teníamos que dormir con bolsas de agua caliente, y como en el belén, meter al
buey y la mula dentro de la cama para poder sentir el calor.
Agua
caliente y fría
Estáis muy mal acostumbrados con lo del agua.
Ahora abrís el grifo y sale agua caliente y fría y puedes elegir la temperatura
y la cantidad de agua que sale. ¡Es magia! En mi época teníamos que ir al río a
por agua. No había ni fuentes, bueno sí, la Cibeles pero no te dejaban coger
agua de allí. Y cargar con el agua durante 200 kilómetros. Por eso la gente
bebía vino, o cerveza y se duchaba poco.
No
sabes lo que es pasar hambre
Los jóvenes de ahora no saben lo que es pasar
hambre. Nosotros teníamos que cazar lo que comíamos. No había ni Mercafour, ni
Carredona, ni nada. Salíamos a la calle y comíamos lo que podíamos. Un venado
(y te lo tenías que comer allí mismo porque no había nevera ni nada), o una
gallina, un caballo, lo que tuvieras más a mano. Y nada de bollería industrial,
ni hamburguesas, ni pizzas. No se había inventado nada de eso todavía. Todo era
natural y los tomates sabían a tomates. Eso sí, había que subirse a los árboles
para cogerlos… Que hasta eso ha cambiado, ahora crecen en cualquier sitio,
hasta en la puerta de casa.
El
colegio
Los chicos de ahora quejándose del calor que
hace en clase, que si son muchos, que si tienen que hacer muchos deberes… En mi
colegio les querría ver yo. 3000 alumnos por clases. Nos ponían tantos deberes
que necesitábamos el sábado y el domingo, 48 horas, sin descanso para
terminarlos. Ni vacaciones ni nada, no como ahora, 3 meses. Los profesores no
eran profe y seño, sino Don Pepito y Don José (los que pasaban a ver a la
abuela el uno del otro, y eran dos tipos requetefinos). ¿No sabéis quiénes
eran?
Salga
usted a la pizarra
Los profesores te llamaban de usted. Pero lo
mejor era que no te llamaran nunca. Te tenías que saber de memoria los ríos,
los afluentes, las montañas, las colinas y las capitales de todo el mundo y
hacer raíces cuadradas, redondas y de todos los tamaños. Hay de ti si no sabías
responder. ¿Te acuerdas de Gladiator? Pues igual, te mandaban al circo romano
(daos cuenta de que yo soy muy mayor, y viví la época de Marco Aurelio, Julio
César y Roberto Carlos….) Y ahí te las apañaras luchando con tigres y leones
(no voy a decir lo de los campeones), osos y “ñuses”. Así que ya te podías saber
la lección al dedillo (qué bonita expresión, lo del dedillo)
No se aburría nadie
Los niños no se aburrían. Teníamos que hacer deberes todo el día, o buscar
comida por la calle. Los juguetes nos los hacíamos nosotros mismos, una
playstation hecha con nuestras propias manos, o la X-Box. La Nintendo era muy
complicada al ser más pequeña. No había spinners, pero había peonzas que era
más divertido y se las podías tirar a otros. Porque eso sí, éramos muy brutos y
teníamos mucho sentido del humor, como en el pueblo de Gila.
Ni avión ni aviona
¿Qué es eso de ir de vacaciones al extranjero? El que tenía suerte de ir de
vacaciones, se iba al pueblo. El extranjero no existía todavía. En avión iban
los ricos. Y aunque el pueblo estuviera a 200 kilómetros, se tardaban horas.
Madrugabas para salir con la fresca (no era una señora ligera de cascos) y os montabais
en el utilitario (que era una manera de llamar al coche pequeño en el que
cabían 10 personas y un canario, si no era muy grande). Un coche que no tenía ni caballos, la potencia se
medía en liebres por segundo.
¿A la playa?
La gente no iba a la playa. No estaban terminadas todavía. Aún estaban
poniendo arena y rellenándolo todo de agua. Por eso la gente no iba a la playa.
Mar sí que había, pero sólo para pescar. Así estaba la playa de Benidorm, hace
muchos, muchos años… Ya os dije que a la gente no le gustaba eso de bañarse...
y aún no habían puesto los garitos para beber.
Habéis cogido la idea ¿verdad? El caso es que habrá cosas que no cambiarán nunca, siempre diremos que lo
de antes era mejor, aunque pasáramos frío y calor, y no fuéramos a la playa, ni
viajáramos al extranjero, y estuviéramos todos más unidos en el utilitario… Eso
sí, los tomates de antes, sí que es verdad que estaban más ricos.
Bueno, os dejo que me tengo que ir a la playa, que ya han terminado de
poner la arena y de llenarla de agua… Y habrá que coger sitio.
Q recuerdos¡¡Claro que era todo muy incómodo! A mi me calentaba las manos un señor amigo de mis padres con sus manos duras como piedras por los callos que tenía y me hacía sangrar los sabañones, pero eso s´, yo le daba las gracias por educación...
¡Qué raro, Javier! Debo de ser de las pocas personas que opinan que "antes, todo mucho peor..." pero muchas gracias por tu blog, como siempre. Besotes, ibb
A veces, cuando me pongo a pensar sobre qué escribir en el blog, se me ocurren muchas cosas. Luego me doy cuenta de que alguien ya ha escrito sobre ello, y el cabrón o cabrona lo ha hecho mejor. Otras veces tengo una idea y cuando llevo un buen rato escribiendo, me digo “pero si de esto ya he hecho un post”. Y otras veces, directamente no pienso. Esta vez voy a escribir sobre cosas que ya se han escrito. Pero vamos a hacerlo de otra manera. Y os explico por qué. Pues “resultadeque” estaba leyendo una crítica de una película y no terminé de entender si me estaban recomendando verla, si era muy mala, o me comprara un Opel Corsa. No comprendí nada. Yo creo que los críticos de cine, como escriben a oscuras en la sala de cine, pues luego no entienden lo que han puesto y tienen que inventar, y de ahí lo de “la levedad inescrutable del personaje tiene connotaciones que nos recuerdan el sufrimiento crónico de la sociedad en un ambiente que recela de todo…” Y ahí estás tú l...
Esta semana no me voy a meter con las cosas religiosas, a pesar del título (y de que a veces te ponen las cosas a huevo). Aunque los que pintan algo en la iglesia (no me refiero a la señora que hizo el garabato en Borja), se metan en las cosas de los demás, no lo voy a hacer yo. No hagas a los demás que te hagan como yo quiero al prójimo… (Creo que es algo parecido, pero es que ese día me cambié a Ética y me perdí la clase de “Reli”). Esta semana os quería hablar sobre los nombres. Pero no el nombre del padre o del hijo (de verdad que hay nombres de hijos que son para matar al padre y para que le dé un ataque al Espíritu Santo. No tenéis más que pensar en algún Kevin Costner de Jesús, “Yosuas” y Samantas). Hablaremos de los nombres comunes. Hay padres hijos de… Porque vamos a ver ¿Quién pone el nombre de las cosas? A los animales, a las flores, a las ciudades… ¿Dónde está el responsable? ¿Con quién hay que hablar para que se ponga orden? ¿Y qué es este sindió...
¿Habéis recibido alguna vez un mensaje de WhatsApp de alguien que no conocéis? ¿Nunca? Un chico me había conocido en una discoteca y quería volver a verme. Le había dicho que me llamaba Susan. Y ahí le tenías, buscando a Susan desesperadamente. Estuve a punto de llamarle y quedar. Pero resulta que nos habíamos visto en un garito de Houston. Claro, ahí teníamos un problema. Típico de Houston. El caso es que, como ya sabéis, yo no me llamo Susan y nunca he estado allí (eso no lo sabíais). Así que tuve que declinar la oferta. En otra ocasión me escribieron para comprarme un reloj. Que yo al mío le tengo mucho cariño, pero es que me ofrecían 10.000 francos suizos. Lástima que no tengo ningún Rolex a la venta. Otros me escriben para cambiarme de compañía. Con lo que me gusta a mí la compañía que tengo. Que no les cambio por nada del mundo. Buena gente, amigos de sus amigos y siempre están ahí. O aquí. Según el momento. Ya me entendéis. Pero esta semana, me pasó una cosa notable. He ...
Cuantos recuerdos me has recibido. Gracias por hacerme reír tanto.
ResponderEliminarQ recuerdos¡¡Claro que era todo muy incómodo! A mi me calentaba las manos un señor amigo de mis padres con sus manos duras como piedras por los callos que tenía y me hacía sangrar los sabañones, pero eso s´, yo le daba las gracias por educación...
ResponderEliminar¡Qué raro, Javier! Debo de ser de las pocas personas que opinan que "antes, todo mucho peor..." pero muchas gracias por tu blog, como siempre.
ResponderEliminarBesotes,
ibb