Blog de Javier Merchán. Ríete tú de las fake news de Donald Trump. Me invento todos los contenidos, pero no espero que nadie se los crea.
Escribo sobre cosas importantes sin tomármelas en serio.
¿Habéis recibido alguna vez un mensaje de WhatsApp de alguien que no conocéis? ¿Nunca? Un chico me había conocido en una discoteca y quería volver a verme. Le había dicho que me llamaba Susan. Y ahí le tenías, buscando a Susan desesperadamente. Estuve a punto de llamarle y quedar. Pero resulta que nos habíamos visto en un garito de Houston. Claro, ahí teníamos un problema. Típico de Houston. El caso es que, como ya sabéis, yo no me llamo Susan y nunca he estado allí (eso no lo sabíais). Así que tuve que declinar la oferta. En otra ocasión me escribieron para comprarme un reloj. Que yo al mío le tengo mucho cariño, pero es que me ofrecían 10.000 francos suizos. Lástima que no tengo ningún Rolex a la venta. Otros me escriben para cambiarme de compañía. Con lo que me gusta a mí la compañía que tengo. Que no les cambio por nada del mundo. Buena gente, amigos de sus amigos y siempre están ahí. O aquí. Según el momento. Ya me entendéis. Pero esta semana, me pasó una cosa notable. He
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Rugby: 11 cosas sobre un deporte en el que no bota bota la pelota
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Señores como
castillos que se pegan por un melón. Es una de las definiciones del rugby.
También está eso de que es un deporte de caballeros jugado por una panda de
gente dispuesta a pasarse 80 minutos tirándose al suelo, dejarse las rodillas
llenas de costras y dos dientes en cada partido (luego les salen más dientes,
es condición indispensable para jugar al rugby, no todo el mundo vale). Luego
hay gente que se pasa por el campo para ir recogiendo trozos de los jugadores.
¿Que por qué se
pegan? A mí también me llama la atención que señores hechos y derechos (algo
deshechos y algo torcidos después del partido) anden todos detrás de una pelota.
Y más aún cuando tienen pinta de poder pagarse su propio balón. Y además,
tampoco puede ser muy cara, teniendo en cuenta que ni siquiera es redonda.
Seguro que tiene descuento o algo. ¿Y por qué se juntan todos a jugar a la
versión muy masculina del corro de la patata?
Voy a tratar de entender algo más sobre el rugby que el sábado que viene es la final del mundial. No, no juega ni CR7, ni Messi. Sólo unos señores de Nueva Zelanda (ya va siendo hora de que le cambien el nombre y lo dejen en Zelanda) contra unos australianos. Vamos allá.
Historia del rugby
Como muchos otros
deportes, se inventó en Inglaterra. Para que luego digáis que son mala gente.
Los ingleses nos enseñaron a jugar al fútbol, al tenis, al rugby, y luego ya,
se dejan ganar a todo. Mira que son malos a todos los deportes de equipo…. El
día que sea olímpico lo de borracheras por relevos o 100 metros zigzag
modalidad coma etílico o el balconing, ya veremos. Y en el rugby hay que
respetarse mucho. Te arrancan la cabeza pero con mucho respeto y educación. Les gusta el orden y la ley.
Reglas
La pelota se puede
coger con la mano y salir escopetado con ella hacia adelante, atrás, izquierda
y derecha mientras no se te caiga o no te tiren. Y luego ya, menos tirar del
pelo y pegar pellizcos, vale casi todo. Arrancar un brazo o una pierna es
tarjeta amarilla. Si te llevas la cabeza de otro, ya es roja; la tarjeta. Y te
quedas sin tirar dos partidas y vas a la cárcel… O esto era para la Oca.
Los jugadores
Son muy grandes, y siete
veces más fuertes que tú, como David el Gnomo. Otros no son tan fuertes, ni tan
grandes, depende de cómo sean físicamente. Algunos tienen los brazos como las
piernas de una señora mayor, de las que no tienen tobillo. Otros son poco
estilizados y se les llama gordos. Me pregunto por qué. Y llevan números en la
camiseta Y ninguno se pone de portero. Son todos como cuando jugábamos de
pequeños al fútbol, porteros delanteros. Y hay otros un poco más tirillas (sólo
pesan 90 kilos). Por regla general, todos los jugadores son distintos, aunque
algunos se parezcan entre sí, bien porque sean hermanos o porque son del mismo
país o simplemente casualidad.
Los equipos
Pues una vez que se
juntan 15 señores y se ponen todos la misma camiseta pues ya está hecho el
equipo. Bueno, exactamente la misma camiseta no es. Cada uno lleva la suya,
pero del mismo color. La talla ya sí que cambia dependiendo del jugador, pero
la suelen llevar muy apretada. Y algunos bailan antes de cada partido. Otros
bailan después, pero eso es otra historia.
¿Y dónde juegan?
Pues depende. Pero
casi siempre en un campo de rugby, que se caracteriza por terminar hecho un barrizal y ser rectangular. Las medidas exactas vienen siendo las de
un campo de fútbol (por fin esta
medida, sirve para hacerte una idea), pero pintan otras
rayas diferentes.
La pelota
Pues aparte de que sea algo más barata
que un balón como dios manda, y que todos se pegan por la misma, tiene forma
“huevalada”, como de huevo. La razón de esa forma es para que haga mucha risa
cuando se escapa el balón y bote cada vez para un lado.
El objetivo
El fundamental es
salir vivo del partido. Y luego ya ganar. Vence el equipo que más jugadores
vivos tenga al terminar… Que no… que es bromita. Es plantar el balón (de ahí la
forma de pepino) detrás de la línea de marca del equipo contrario. O colarlo
por encima de la portería. Que mira que son retorcidos. Y ni redes ni nada.
El árbitro
Es el que está en
medio de los señores grandes. Que puede que el árbitro también sea grande, pero
está en medio y lleva ropa diferente. No es que se ponga un traje de sevillana
o de torero, pero que lleva una camiseta de otro color. Y si no está seguro de
qué ha pasado, puede ver la tele para volver a ver la jugada. Y si el partido
es aburrido, pues cambias de canal y santas pascuas plín. En este vídeo le ves
consultar a un colega para ver si ha sido penalti, pasos o ventaja al servicio.
¿Y hay triples como en el baloncesto?
Lo de los puntos es
más complicado que el tenis. A veces vale una cosa y otras otra. Lo mejor es
que hagas caso al señor que retransmite el partido que suelen saber de lo que
hablan. Si hacen un ensayo no es que vayan a repetir la jugada hasta que les
salga bien. Ya les ha salido bien. El caso es que si ponen el melón detrás de
una raya es como un gol y vale 5 puntos. Si llamas desde fuera de Madrid pon el
91 delante. Pero si cuelas el pepino por encima de la portería ya vale 3, o 2.
Depende del humor del árbitro, por eso todos los jugadores son muy respetuosos
con el árbitro.
¿De verdad hay tarjetas?
De verdad de la
buena. Si te sacan la amarilla te quedas 10 minutos fuera. La roja es ya por
algo muy grave. Tirar del pelo, defraudar a hacienda, no ayudar a un señor
mayor a cruzar la calle y cosas así. Dar una coz en la cabeza (de otro) está
muy feo.
Tirar a palos
Se llama así pero luego apuntan a otro
sitio. Concretamente entre los palos. Y se preparan durante unos segundos,
respiran profundamente, dan unos pasos para atrás, otros pasos al lado y como
Cristiano Ronaldo, se les va alto (sí, hay un poco de coña en el tema aquí :-).
Ahora no os queda
más que ver algún partido, y cuando os queráis dar cuenta estaréis diciendo una
o todas estas frases: “¿Otra vez en el suelo?”, “¡Se van a matar!”, “¿Eso no es
falta?” y “Tanta sangre no puede ser bueno”. Yo voy a animar al árbitro, que es al que veo
más debilucho.
Si al final todos se reducen a lo mismo... "psst, oye, que juegan la final del Masters de New Cascalejos, de Julajóp relevos,,, vale, en 10 minutos en el bar, coge sitio". Y así ya puede llevar el manual de instrucciones del colisionador de mamones ese, que te da igual hasta incluso quien gane... los vas a ver todos iguales e incluso dobles. Ya cuando te enteras de qué va el rollo es cuando hay que pedir la cuenta, y así hasta la siguiente...
A veces, cuando me pongo a pensar sobre qué escribir en el blog, se me ocurren muchas cosas. Luego me doy cuenta de que alguien ya ha escrito sobre ello, y el cabrón o cabrona lo ha hecho mejor. Otras veces tengo una idea y cuando llevo un buen rato escribiendo, me digo “pero si de esto ya he hecho un post”. Y otras veces, directamente no pienso. Esta vez voy a escribir sobre cosas que ya se han escrito. Pero vamos a hacerlo de otra manera. Y os explico por qué. Pues “resultadeque” estaba leyendo una crítica de una película y no terminé de entender si me estaban recomendando verla, si era muy mala, o me comprara un Opel Corsa. No comprendí nada. Yo creo que los críticos de cine, como escriben a oscuras en la sala de cine, pues luego no entienden lo que han puesto y tienen que inventar, y de ahí lo de “la levedad inescrutable del personaje tiene connotaciones que nos recuerdan el sufrimiento crónico de la sociedad en un ambiente que recela de todo…” Y ahí estás tú l
Esta semana no me voy a meter con las cosas religiosas, a pesar del título (y de que a veces te ponen las cosas a huevo). Aunque los que pintan algo en la iglesia (no me refiero a la señora que hizo el garabato en Borja), se metan en las cosas de los demás, no lo voy a hacer yo. No hagas a los demás que te hagan como yo quiero al prójimo… (Creo que es algo parecido, pero es que ese día me cambié a Ética y me perdí la clase de “Reli”). Esta semana os quería hablar sobre los nombres. Pero no el nombre del padre o del hijo (de verdad que hay nombres de hijos que son para matar al padre y para que le dé un ataque al Espíritu Santo. No tenéis más que pensar en algún Kevin Costner de Jesús, “Yosuas” y Samantas). Hablaremos de los nombres comunes. Hay padres hijos de… Porque vamos a ver ¿Quién pone el nombre de las cosas? A los animales, a las flores, a las ciudades… ¿Dónde está el responsable? ¿Con quién hay que hablar para que se ponga orden? ¿Y qué es este sindiós de
¿Habéis recibido alguna vez un mensaje de WhatsApp de alguien que no conocéis? ¿Nunca? Un chico me había conocido en una discoteca y quería volver a verme. Le había dicho que me llamaba Susan. Y ahí le tenías, buscando a Susan desesperadamente. Estuve a punto de llamarle y quedar. Pero resulta que nos habíamos visto en un garito de Houston. Claro, ahí teníamos un problema. Típico de Houston. El caso es que, como ya sabéis, yo no me llamo Susan y nunca he estado allí (eso no lo sabíais). Así que tuve que declinar la oferta. En otra ocasión me escribieron para comprarme un reloj. Que yo al mío le tengo mucho cariño, pero es que me ofrecían 10.000 francos suizos. Lástima que no tengo ningún Rolex a la venta. Otros me escriben para cambiarme de compañía. Con lo que me gusta a mí la compañía que tengo. Que no les cambio por nada del mundo. Buena gente, amigos de sus amigos y siempre están ahí. O aquí. Según el momento. Ya me entendéis. Pero esta semana, me pasó una cosa notable. He
Pues después de ésta lección magistral, creo que estoy preparada para que me contrate cualquier equipo.
ResponderEliminarYa veremos si puedo dedicarme a otro deporte. De momento, el rugby descartado...
ResponderEliminarBesotes,
Isabel
No sabia de que iba este ¿deporte? pero a partir de ahora, ya se que no se nada de este ¿deporte?. Me lo he pasado bomba.
ResponderEliminarSi al final todos se reducen a lo mismo... "psst, oye, que juegan la final del Masters de New Cascalejos, de Julajóp relevos,,, vale, en 10 minutos en el bar, coge sitio".
ResponderEliminarY así ya puede llevar el manual de instrucciones del colisionador de mamones ese, que te da igual hasta incluso quien gane... los vas a ver todos iguales e incluso dobles. Ya cuando te enteras de qué va el rollo es cuando hay que pedir la cuenta, y así hasta la siguiente...